Cold Brew: el café preparado con agua fría

La moda de consumir Cold Brew, o café con agua fría, comenzó en Los Ángeles hasta expandirse por todos los baristas del mundo. Este café frío y macerado -no hablamos de infusión, ya que no se utiliza calor alguno- se introduce con fuerza en los gustos de los consumidores más exigentes y atrevidos, donde el agua es fundamental.

Un poco de historia

Exactamente no se conoce quienes fueron los pioneros en poner en práctica este método de extracción. Allá por el 1.600 unos comerciantes holandeses prepararon cantidades ingentes de un primitivo “Cold Brew” con el fin de que el café  no se descompusiese durante su travesía marítima hacia Asia.

Cuando nos referimos al Cold Brew en la actualidad, tenemos que destacar una técnica en la que se mezclan la tradición y la minuciosidad a partes iguales. Su sabor no se asemeja al típico café expreso con hielo o al italiano frapuccino, pues su forma de producción totalmente diferente, hace que predomine la suavidad, como resultado de su cantidad ínfima de cafeína, junto a las notas de cacao o nueces, que dependen de la variedad y del origen del grano que escojamos.

Propiedades y preparación

Esta preparación, hecha en frío desde el principio hasta el final, mantiene el aroma y las propiedades del café intactas, convirtiéndola en una opción muy sugerente para aquellos que quieren disfrutar de un café refrescante sin que se haya visto mermado su cuerpo y la fuerza de su tueste. Además, supone una solución muy acertada para los baristas que buscan la conjunción perfecta entre la sostenibilidad y las últimas tendencias aplicadas a su negocio. De hecho, muchos se han lanzado a embotellar y a comercializar el Cold Brew bajo su propia marca.

Para su preparación necesitamos una cafetera de émbolo y lo principal:

  • Café molido grueso
  • Agua

La proporción ideal sería que por cada 100 gramos de café, empleemos un litro de agua. Primero, mezclaremos el café molido con el agua en un recipiente, ayudándonos con una cuchara, hasta que el agua adquiera el color del café. Dejaremos reposar la mezcla entre 12 y 24 horas.

Después de este tiempo, utilizaremos la cafetera de embolo para el filtrado hasta que esté listo para servir. En el caso de que no tengamos esta cafetera, siempre podremos emplear el típico papel de filtrado. Pero eso sí repite el proceso cuantas veces sea necesario porque tendrás que asegurarte de que no quede ningún poso del café.

Se trata de una receta muy sencilla que está marcando tendencia entre los gustos de los amantes del café, no sólo por su sabor suave y su cuerpo ligero sino por sus propiedades, ya que puede conservarse refrigerado durante dos semanas sin que pierda calidad

La idea es atreverse a ofrecer una experiencia diferente, ya que se puede disfrutar a temperatura ambiente, granizado o incluso caliente. Además puedes innovar con tu Cold Brew y hacerlo más dulce, añadiendo canela o cacao a la hora de mezclar el café con el agua. ¿Te apuntas al fenómeno mundial del Cold Brew?

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